Kama Sutra, el elixir del amor

Publicado el Viernes, 06 Noviembre 2015

Mucho se habla del Kama Sutra pero poco se conoce realmente sobre este tratado, compilado por el sabio Vatsyayana, en el siglo IV, como medio de desenvolver personas sexualmente sofisticadas. Y es que para el Hinduismo el sexo era considerado como algo divino que no podía ignorarse.  

Aunque es conocido en el mundo entero por su erotismo, es un libro que va más allá de la sexualidad, ya que integra los valores espirituales y sensuales de la India Antigua. En aquella época el estudio de este tratado era esencial, tan importante como el de cualquier otra ciencia. La práctica sexual no era un acto sino un arte y demandaba mucha preparación para llegar a ser impecable. Vatsyayana describió las 64 artes que debían ser estudiadas junto con el Kama Sutra y también definió el papel del hombre y de la mujer en una sociedad regida por el Dharma hindú.  

Dicen que no es un libro limitado por el tiempo y, aunque es evidente que aún hoy en día existen algunos temas que se tratan en este libro, hay que tener en cuenta que está basado en las Escrituras Sagradas del Hinduismo, y pertenece a una sociedad con una tradición muy particular y profundamente machista.

Por ejemplo, al hablar de atracción y seducción, Vatsyayana explica cómo se debe conquistar a una mujer y la importancia de la habilidad del hombre de observar cuidadosamente para tener éxito con las mujeres, pero sobre todo de demostrar su talento en otras artes (la música es una de las favoritas para crear la pasión). Por el contrario, lo de conquistar a un hombre es otra historia, ya que el autor afirma que aunque una mujer ame mucho a un hombre debe evitar tomar las primeras iniciativas porque pierde su dignidad. Sin duda, esta es una de esas creencias machistas que prevalecen aún hoy en día también en nuestra sociedad occidental.  

Pero pasemos a los juegos de amor, porque es en esa parte donde debemos detenernos y sacarle todo su jugo. Según Vatsyayana lo que diferencia a los hombres de los animales es que la madurez y la conciencia dan una rara sensibilidad a las necesidades sexuales desenfrenadas, resultando en mayores placeres. Así, la cantidad de placer proporcionado por la cópula depende de los preliminares, ya que el sexo no es una finalidad sino un proceso. El Kama Sutra propone el goce de todos los sentidos, no es un acto único. Todos los animales practican sexo porque la vida debe perpetuarse, pero la sexualidad es exclusiva de los seres humanos (conocer el cuerpo, tener conciencia de su existencia, apreciar cada mirada, cada abrazo, cada caricia… y después explorar su potencial pleno).  

A diferencia de quienes acreditan que caricias, besos y abrazos deben llevarse a cabo antes de la unión sexual, Vatsyayana afirma que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento y detalla desde tipos de abrazos y besos diferentes, hasta maneras de presionar o marcar con las uñas y mordidas eróticas. Esto es porque cuando la pasión se intensifica el juego del amor se asemeja a una batalla, es decir, actos que normalmente duelen, como arañar el cuerpo o morder, excitan y seducen.  

Si por algo es conocido el Kama Sutra es en relación a las posiciones sexuales. A menudo se critica sobre la posibilidad de conseguir llevar a cabo muchas de las posiciones que aparecen. Hay que tener en cuenta que cuando este libro fue compilado, el yoga se practicaba rigurosamente, por lo que los cuerpos estaban bien tonificados y eran perfectamente flexibles, permitiendo la experimentación de varias posiciones sexuales como el tratado propone. Así, Vatsyayana describe posiciones para compatibilidad física, algunas derivadas de posturas de yoga, otras para diversión y variedad, etc.   

Como curiosidad, el autor también menciona que la relación sexual puede ser ejecutada imitando los movimientos y sonidos de diversos animales, incluso explica en qué partes del cuerpo pueden darse palmaditas o golpes de diversas formas.  

Por otro lado, Vatsyayana consideraba legítima la inversión de papeles del hombre y de la mujer durante la relación sexual. Sin embargo, consideraba impropias las relaciones sexuales en el agua, ya que estaban prohibidas por los preceptos religiosos.  

Con respecto al sexo oral, aunque este es condenado por las Escrituras Sagradas, Vatsyayana hace algunas excepciones. Aquí se refiere a los eunucos, o personas del tercer sexo, que se disfrazaban de hombre o de mujer. Y menciona en el libro algunos métodos de placer oral.  

Además, el tratado recoge algunos consejos sobre cómo encender el deseo gradualmente (conversar, dar un masaje…) y también para después de hacer el amor (por ejemplo, comer o beber algo juntos). Para el sabio, el amor no es guiado por la razón, y el motivo para hacer el amor no es un proceso predeterminado. Nunca se puede saber cómo los amantes van a actuar en diferentes situaciones, lo que resulta en un comportamiento más inimaginable y agradable.  

Finalmente, Vatsyayana hace alusión a situaciones especiales. Algunas nada tienen que ver con nuestra cultura, como cuando se trata de matrimonios de conveniencia en que el hombre y la mujer no se conocen, o el comportamiento del Rey, de las mujeres del harén real y de las cortesanas. Otras situaciones que relata (como discusiones de amor, peleas por celos, etc.) sí prevalecen en nuestra sociedad actual.  

El Kama Sutra incluye también curiosas recetas para renovar el amor, aumentar el pene, contraer la vagina y otras técnicas.  

Sin duda, conocer el Kama Sutra puede ser un modo de huir de la monotonía en la actividad sexual y darle un sabor nuevo, ya que el autor propone una visión completa de la ciencia del amor, invita a vivirla más conscientemente, permitiendo una apreciación cognitiva de los sentidos. Pero no olvidemos ser críticos en su lectura.

 

 

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