Historia del Clítoris

Publicado el Martes, 25 Julio 2017

Hoy en día la mayoría de la gente sabe que el clítoris es el órgano sexual de placer femenino por excelencia, aunque las relaciones heterosexuales sigan basándose en su mayor parte en el coito y se deje de lado, demasiado a menudo, este elemento tan importante en la sexualidad de la mujer.

La palabra clítoris, según la Real Academia Española, proviene del griego “kleitorís", y se define como un “órgano pequeño, carnoso y eréctil que sobresale en la parte anterior de la vulva”. Por lo visto, a estos de la RAE aún les parece poca cosa, a pesar de que hace tiempo que sabemos que es mucho más grande de lo que se ve a simple vista (llegando a contener más de 8 mil terminaciones nerviosas). Si bien existe una enorme variedad en el tamaño del clítoris entre una mujer y otra, hoy sabemos que el mismo sigue creciendo a lo largo de toda la vida, pudiendo llegar a ser después de la menopausia siete veces más grande que al nacer.

La Historia del clítoris ha pasado por diferentes momentos, llenos de altibajos, que han hecho de él un gran olvidado de la sexualidad femenina. Vamos a descubrir por qué y cómo se ha visto a lo largo de la Historia este órgano, del que hoy sabemos que su única función es dar placer.

Los primeros registros relacionados con el clítoris se remontan hasta los antiguos griegos, quienes ya parecían conocer la existencia de un órgano situado en la parte superior de la vulva. 300 años a C., Hipócrates, una figura clave en la medicina de su época, escribió un tratado ginecológico donde hacía referencia a esta zona de los genitales femeninos, vinculándolo con la fertilidad.

Sin embargo, es a Rufo de Héfeso, un conocido anatomista del siglo I d C., a quien se le atribuye haber descrito el clítoris, señalando que existía un verbo derivado (kleitoriázo) que significaba “acariciar para producir placer”.

 

 

El clítoris, a lo largo de los siglos, ha sido descubierto y redescubierto en varias ocasiones, de ahí la dificultad para establecer la autoría de este descubrimiento. Así, tras los griegos, no es hasta el siglo XVI que se vuelve a hablar del mismo, siendo el cirujano italiano Mateo Renaldo Colombo quien lo identifica oficialmente en su obra publicada en 1559. Este anatomista del Renacimiento se valió de prostitutas y de cadáveres para investigarlo y bautizó al clítoris como “amor veneris” (placer de venus). En su obra, “De re anatómica”, escribió: “El órgano que me fue dado descubrir presenta la apariencia de una verga y, además, como ésta, se yergue o se baja”.

Poco después, Gabriel Fallopius, uno de los más importantes anatomistas italianos del siglo XVI, que estudió los órganos reproductores y describió las trompas de Falopio (que llevan su nombre) también reclamó que había sido él quien había descubierto el clítoris.

Posteriormente, en el siglo XIX, durante la época victoriana, el tema del clítoris vuelve a la palestra. Los médicos comienzan a diagnosticar la supuesta histeria femenina, una enfermedad que decían que sólo se aliviaba a través de masajes en el clítoris, practicados por el propio médico hasta la mujer alcanzar el paroxismo histérico (término con el que se denominaba al orgasmo).

A principios del siglo XX, el psicoanalista Sigmund Freud, inventó el concepto de orgasmo vaginal en contraposición al orgasmo clitoriano, afirmando con ello que la mujer madura debía obtener su placer a través de la vagina (exclusivamente con la penetración), y que el orgasmo clitoriano era infantil. Esto supuso un duro revés para el clítoris que, a partir de entonces, se sume en un terrible oscurantismo y cae en el olvido de nuevo, desapareciendo de todos los tratados de anatomía durante bastantes años.

Gracias a los estudios de Masters y Johnson sobre la respuesta sexual humana en los años 60 y el informe Hite sobre el placer femenino, publicado en 1975, el clítoris vuelve a ser protagonista. Aunque no fue hasta 1998 que una uróloga australiana llamada Helen O’Connell, a través de resonancia magnética, consiguió mostrar la anatomía completa del clítoris.

Más recientemente, en el 2009 dos investigadores franceses, Odile Buisson y Pierre Foldés, obtuvieron la primera imagen de un clítoris erecto en 3D, lo que significó un gran hallazgo para entender cómo el tejido eréctil se ensancha y rodea la vagina.

Como vemos, el clítoris no lo ha tenido fácil para obtener el reconocimiento que se merece, y el tabú del placer femenino continúa haciendo mella. Aún hoy en día, en algunas culturas se practica en niñas la ablación del clítoris (mutilación parcial o total del mismo). Es un problema que afecta a millones de mujeres en todo el mundo y contra el que debemos tomar conciencia para erradicarlo.