¿Problemas de erección?

Publicado el Martes, 07 Marzo 2017

La erección del pene es una respuesta involuntaria o refleja, es decir, los hombres no pueden controlar sus erecciones de manera voluntaria (aunque a todos les gustaría). Esforzarse por tener una erección o estar pendiente de ella solo provoca que no aparezca o se pierda.

¿Entonces cómo funciona la erección? Ante un estímulo (principalmente visual o táctil), el sistema nervioso autónomo pone en marcha el mecanismo correspondiente para que se produzca la erección, que va a depender del adecuado riego sanguíneo de los vasos que componen el pene.

Los problemas de erección, que también se denominan como disfunción eréctil y a menudo mal llamados de “impotencia”, consisten en la dificultad para obtener o mantener la erección ante una relación sexual.

Se trata de uno de los problemas sexuales más frecuentes entre los varones y esto va en aumento con la edad.

Existen varias causas que pueden dar lugar a un problema de erección. Algunas están relacionadas con enfermedades o medicamentos, otras veces tienen un componente principalmente de tipo psicológico. Vamos a verlas detenidamente.

Con respecto a las enfermedades que pueden provocar problemas de erección, hay que tener en cuenta que cualquiera que perjudique el riego sanguíneo afectará a la erección. Principalmente diabetes, hipertensión, arteriosclerosis y obesidad. También el abuso de drogas como el tabaco o el alcohol y una vida sedentaria interaccionan con estas enfermedades y empeoran los problemas de erección.

La diabetes es una de las enfermedades que más se asocian con problemas de erección en los hombres. La diabetes tipo I la padecen personas jóvenes y aparece de manera repentina, mientras que la diabetes tipo II afecta progresivamente a mayores de 35 años con obesidad y trastornos circulatorios y está asociada a hipertensión y colesterol alto. Ambos tipos de diabetes dan lugar a problemas de erección en el hombre durante los 10 primeros años de diagnóstico. Aunque, por lo general, en la tipo I estos problemas son menos graves y aparecen de manera más tardía. En cualquier caso, la dificultad eréctil suele empeorar conforme avanza la enfermedad, si no se trata, por lo que es necesario hablarlo con el médico y puede requerir de terapia sexual.

Por otro lado, la hipertensión es una enfermedad que lesiona el sistema circulatorio, por lo que 1 de cada 4 hombres que la padecen tienen problemas sexuales relacionados con la erección. Así mismo, los medicamentos indicados para la hipertensión pueden afectar también a la erección.

Hay que tener en cuenta que ante un “gatillazo” puntual, lo mejor, es no preocuparse y buscar alternativas de placer independientes del pene. Sin embargo, si la dificultad eréctil aparece de manera recurrente, puede ser síntoma de una enfermedad subyacente, por lo que debemos consultarlo con el médico para descartar causas físicas.

Como os decía, existen otro tipo de factores, más bien de tipo psicológico, que pueden dar lugar a problemas de erección. Son la causa más habitual en la mayoría de los hombres, sobre todo, si son jóvenes y gozan de buena salud. Principalmente están relacionados con la presión psicológica que proviene de ideas equivocadas sobre la sexualidad, como que “el hombre tiene toda la responsabilidad del placer de la pareja”, o la “obligación de estar siempre disponible” y de tener que “cumplir”. A esto se suma la angustia o ansiedad anticipatoria que estas ideas provocan en el hombre por el “miedo a fallar”.

Hay otros factores que contribuyen a los problemas de erección, como son la baja autoestima, los conflictos en la pareja, el estrés, los problemas laborales, depresión, etc.

Cuando no existen causas físicas y los problemas de erección persisten, lo ideal es llevar a cabo una terapia sexual para eliminar los factores psicológicos asociados.

Existen en el mercado ciertos fármacos (viagra, cialis…) que se venden a menudo como si fueran píldoras mágicas (¡nada más erróneo!). Estos medicamentos deben tomarse únicamente bajo supervisión médica y como apoyo a la terapia sexual, ya que puede ser peligroso en algunos casos.

Finalmente, no olvidemos que no es necesaria una erección completa y totalmente firme para disfrutar de las relaciones sexuales. Más aún, no es necesaria ni mucho menos una erección para dar y recibir placer.

 

 

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