Los sentidos en la erótica

Publicado el Lunes, 06 Febrero 2017

Vista, oído, tacto, olfato y gusto son nuestros cinco sentidos. Veremos cada uno detenidamente, pero primero entendamos de manera general cómo nos influyen a nivel sexual.

La sexualidad está constituida por varias dimensiones que afectan a la forma de vivirla. Por un lado, existe una dimensión psico-social que estaría compuesta por aquellas ideas que vamos formando a lo largo de la vida, nutriéndonos del entorno, así como de las propias experiencias, y que se reflejan en nuestras actitudes hacia el sexo. Por otro lado, existe una dimensión biológica donde el cerebro tiene una parte fundamental al elaborar nuestra respuesta sexual, interpretando las señales que llegan a él, justamente a través de los sentidos, y convirtiéndolas en hormonas y otras sustancias que ejercen efectos en nuestro organismo (generando el deseo sexual y también modulando nuestra excitación).

 

 ¿Cuál es el papel de cada sentido en el sexo?

 

Vista

Con la mirada podemos seducir y dejar que nos seduzcan. La visión del cuerpo de nuestra pareja (con ropa, semidesnuda o desnuda por competo), mirar una película, una foto, etc. son algunos de los recursos más usados (sobre todo, por los hombres), para encender la erótica.

Oído

Las palabras, la respiración, los gemidos... Cada persona emite sonidos particulares durante la actividad sexual, del mismo modo que cada encuentro sexual provoca sonidos distintos, por ejemplo al masturbarnos, al besarnos, al contacto de los genitales, al darnos una palmada en el trasero... o directamente al hablarnos. A algunas personas les gusta expresar sus emociones de manera tierna mientras hacen el amor, otras en cambio, prefieren gritar palabras fuertes o tacos. También la música  funciona como estímulo auditivo y en ocasiones puede hacer que nos pongamos a cien.  Este es uno de los sentidos que provoca más excitación en las mujeres (junto con el tacto).

Olfato

Los seres humanos tenemos un olor único, y aún más, en cada parte de nuestro cuerpo ese olor es particular. El olor corporal, el sudor, los perfumes, la comida… emiten olores especialmente influyentes como potenciadores o inhibidores del deseo sexual (por ejemplo, la falta de higiene corporal o bucal puede producir olores desagradables). Este sentido se encuentra en los seres humanos menos desarrollado que en los animales (muchos animales emiten olores para atraer a otros). Algunos estímulos olfativos suelen pasarnos desapercibidos, sin embargo, funcionan a nivel cerebral, es lo que se conoce como la química de la atracción y las tan aclamadas feromonas.

Gusto

Los estímulos sensoriales gustativos nos llegan principalmente a través de los besos. Al besarnos intervienen realmente casi todos nuestros sentidos y es por ello que se trata de un elemento erótico tan recurrente. Los estímulos gustativos también nos llegan a través de alimentos y bebidas, del sabor de nuestro cuerpo y en particular de los genitales.

Tacto

Hay muchas formas de tocar: agarrando, rozando, arañando, apretando, masajeando, besando, acariciando, abrazando… y es por ello que se trata de un estímulo tan valioso. En el encuentro erótico es fundamental el contacto cutáneo, a través de besos, caricias y estimulación de nuestras zonas erógenas (más allá de los genitales). La piel en su totalidad constituye la mayor zona sensorial y erógena que poseemos. Así, podemos descubrir nuevas sensaciones placenteras a través del tacto y de la exploración de todo nuestro cuerpo.

El papel de los sentidos está íntimamente conectado con las fantasías, pues nuestra imaginación es quien recoge los mensajes recibidos a través de los estímulos sensoriales para darles un significado. En las relaciones sexuales por teléfono o a través de internet, por ejemplo, al prescindir de otros sentidos (como el tacto, el olfato, y el gusto), nos vemos obligados a potenciar más la estimulación erótica auditiva, unida a la imaginación, por supuesto, y a los recuerdos que podamos tener de la otra persona.

También nuestra percepción juega un papel fundamental en relación con los sentidos. Así, por ejemplo, la percepción de la excitación de nuestra pareja con frecuencia aumenta nuestra propia excitación.

¿Por qué son importantes los sentidos en la sexualidad? Porque como vemos el desarrollo de la erótica de los sentidos incrementa la percepción de nuestros cuerpo para ponernos en contacto con nuestro propio placer y favorecer el encuentro erótico.

Finalmente, destacar que a menudo la erótica es diferente en hombres y mujeres. Esto es debido a la crianza de niños y niñas encaminada a diferentes roles sociales, donde las mujeres suelen tener los sentidos más desarrollados, viviéndose la erótica femenina de manera más globalizada. En cambio, en los hombres la vista y el tacto son los sentidos más utilizados, focalizados frecuentemente hacia los genitales, lo que limita bastante su experiencia erótica.

 

 

 

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