¿Eyaculación femenina?

Publicado el Viernes, 26 Febrero 2016

El tema de la eyaculación femenina ha generado mucha polémica en los últimos años de manera que, aunque la existencia de este fenómeno es aceptada en general por la comunidad científica, hay algunos detractores.  

En las investigaciones, se observa que mientras algunas mujeres afirman eyacular con bastante facilidad, otras dicen no haberlo experimentado nunca.  

En principio, podría decirse que la eyaculación femenina existe, pero aún no se sabe por qué no les sucede a todas las mujeres y tampoco hay acuerdo científico sobre el origen del fluido expulsado.  

Algunos profesionales de la sexología estiman que aproximadamente el 10% de las mujeres eyaculan durante el orgasmo. Sin embargo, los estudios muestran que muchas más mujeres ponen freno a la eyaculación antes de que suceda porque la sensación es parecida a cuando se necesita orinar.

¿Pero en qué consiste exactamente la eyaculación femenina?

No se debe confundir este líquido expulsado de manera brusca durante el clímax, a través de la uretra (¡no de la vagina!), con la lubricación vaginal que se produce a lo largo de todo el acto sexual debido a la excitación (y que en algunos casos puede ser muy abundante). Tampoco debe confundirse con incontinencia urinaria.

Con respecto al fluido expulsado en la eyaculación femenina, este suele ser transparente, inodoro y no mancha. La cantidad varía de unas gotas hasta unos 50 mililitros, aunque por lo general se trata de una media de 4 mililitros. A menudo, es una cantidad apenas apreciable lo que dificulta que sea percibido, por eso algunos investigadores afirman que todas las mujeres eyaculan, aunque sea en una cantidad mínima imperceptible. 

Se ha observado también que algunas mujeres tienen una única eyaculación por orgasmo, mientras que otras pueden eyacular varias veces.  

¿De qué está compuesto el líquido expulsado durante la eyaculación femenina? 

Al analizar los componentes de este líquido, se ha encontrado que contiene diferentes sustancias: un nivel muy bajo de urea y creatinina (probablemente simples restos de orina que se encuentran en la uretra); un nivel significativo de PSA (antígeno prostático específico), que consiste en una proteína generada por las glándulas de Skene (también llamadas de próstata femenina), y PAP (encima también producida por la próstata); glucosa y fructosa (ambas sustancias presentes también en el semen). 

¿De dónde vienen esas sustancias prostáticas? 

Algunos estudios indican que el líquido expulsado durante la eyaculación femenina proviene de las glándulas de Skene o parauretrales (estructura anatómica similar a la próstata masculina).  

La próstata femenina, que es bastante más desconocida que la masculina, se presenta en el 90% de las mujeres y se encontraría en la misma zona del polémico punto G (pared superior/anterior de la vagina). Sin embargo, esta estructura prostática tiene una gran variedad de formas y tamaños lo que podría influir en la facilidad y frecuencia de la eyaculación femenina.  

¿Cómo se produce la eyaculación femenina? 

Algunas mujeres, una vez excitadas, se estimulan el llamado punto G, en la parte anterior de la vagina (que con la excitación adquiere mayor textura), realizando con uno o dos dedos un movimiento como de “ven aquí”. De este modo, sienten la necesidad de orinar y se dejan ir, produciéndose el orgasmo junto con la eyaculación femenina.   

Mientras hay mujeres que afirman conseguir la eyaculación únicamente con estimulación del punto G, para otras parece que es posible con otros tipos de estimulación sexual. 

Por supuesto, hay que dejar atrás ideas recibidas durante toda la vida con respecto a fluidos corporales en la cama. Tratar de experimentar la eyaculación femenina es una decisión personal. Si sucede hay que tomárselo como algo natural, sin vergüenza ni preocupación. Y si no sucede, o no se percibe, tampoco pasa nada.  

A nivel popular, tal vez hemos pasado erróneamente del punto del pudor si a una mujer le ocurría algo así, al punto de ver la eyaculación femenina como una proeza, o incluso una obsesión. Ninguno de los dos extremos es bueno. Eyacular en mayor o menor cantidad no tiene por qué suponer un aumento del placer en el orgasmo, pero tampoco hay por qué pararlo si sentimos que va a suceder.  

Lo que está claro es que la eyaculación femenina es más común de lo que parece, pero tampoco pensemos que sucede de la misma manera exagerada que se ve en las películas porno (donde se la conoce como “squirting”), ya que por lo general lo que se ve es la expulsión a chorros de líquido por la vagina (previamente introducido), lo cual no tiene nada que ver con este fenómeno de la eyaculación femenina.

 

 

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