El fin de la virginidad

Publicado el Martes, 22 Septiembre 2015

¿Qué se entiende por virginidad y por qué se le da tanto valor?

Se trata de un concepto muy ambiguo con un gran componente cultural. Tradicionalmente se decía que una persona era virgen cuando no había tenido nunca relaciones sexuales o más concretamente penetración. Además, la virginidad estaba muy vinculada con creencias religiosas y morales.

Históricamente, este concepto se ha aplicado con mayor énfasis en las mujeres que en los hombres, estableciendo una dicotomía entre la mujer virgen/pura y la mujer no virgen/impura, o lo que es lo mismo, esa típica dualidad de “la santa” y “la puta”. Es decir, era un concepto ligado al control del cuerpo de las mujeres con una carga machista, ya que se consideraba que la mujer debía ser virgen hasta el matrimonio.

Actualmente aún se habla de mujeres vírgenes como si tuvieran más valor. De manera que desvirgar a una mujer se llega a plantear como un gran reto y un honor para los hombres. Hasta el punto de saltar a la palestra noticias de chicas que venden o subastan su virginidad.

Además, la pérdida de la virginidad en la mujer se relaciona tradicionalmente con la rotura del himen (membrana que cubre parcialmente la entrada de la vagina). En algunas culturas, como la gitana, incluso existe lo que se llama la “prueba del pañuelo”, según la cual se introduce un pañuelo en la vagina de la novia para confirmar que es virgen al aparecer gotitas de sangre.

Nada más alejado de la realidad, ya que el himen, por lo general, es una tela muy fina y elástica, que no siempre se rompe con la penetración o que puede incluso romperse por otros motivos como actividades físicas, etc. Y su rotura tampoco implica necesariamente la presencia de sangre o puede ser prácticamente imperceptible.

También para los hombres la virginidad ha llegado a generar preocupación, ya que se supone que el hombre para ser bueno en la cama debe ser experimentado. Por lo que en la actualidad ser virgen puede provocar incluso vergüenza en algunos chicos. Otro mito más que debemos derribar en torno a este concepto absurdo, que no hace sino generar más presión y nervios que giran en torno a la penetración.

Equiparar la virginidad con la penetración restringe enormemente el concepto de relaciones sexuales, puesto que estas incluyen muchas otras prácticas que nada tienen que ver con la penetración vaginal o con la rotura del himen.

Como vemos, además, este concepto se aplicaría solamente a las relaciones heterosexuales, ya que sería muy diferente hablar de virginidad en un chico que tuviera prácticas sexuales con otros chicos o una chica con otras chicas… Pero y si se trata de una chica bisexual, ¿perdería la virginidad solamente al tener penetración vaginal con un chico? o si se tratase de un chico gay ¿solamente dejaría de ser virgen al tener sexo anal con otro chico? Son preguntas con múltiples repuestas que no hacen sino comprobar que la virginidad no es más que un concepto social que no concuerda con la realidad y mucho menos con la diversidad sexual.

Deberíamos hablar de las relaciones sexuales como un conjunto de prácticas en las que podemos tener más o menos experiencia, sin darle mayor importancia a una sola como si ella fuera “la primera vez” de una persona. Primeras veces existen infinitas: primeros besos, primeros abrazos, primeros tocamientos, primeras masturbaciones, primeros orgasmos… Y a ninguno de esos momentos se le teme tanto ni se le da tanto valor como a la primera penetración. Esta debería fluir como el resto de prácticas cuando nos sintiéramos preparados/as, sin más, considerando que debemos protegernos al igual que en otras prácticas que pueden ser de riesgo.

Deberíamos tener en cuenta únicamente que la penetración vaginal es una experiencia sexual más, de la que tenemos que estar seguras/os y sentirnos cómodas/os para que pueda fluir con tranquilidad. Por lo general habrá incluso más de un primer intento de penetración o diferentes primeras penetraciones.

Sin embargo, seguir hablando de virginidad no hace más que perpetuar un concepto de la sexualidad limitado, machista, y equívoco, cargado de mitos y creencias erróneas sobre la sexualidad que perjudican enormemente a las personas. ¡Pongamos fin a la virginidad y que la sexualidad sea mucho más que eso!

 

 

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