Cáncer de mama y sexualidad

Publicado el Martes, 04 Julio 2017

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente actualmente entre las mujeres occidentales, y también uno de los que más afectan a la sexualidad de la mujer debido, entre otros factores, a que a menudo los senos se relacionan sobremanera con el atractivo femenino.

Algunas cuestiones que se plantean al respecto son: ¿Se puede tener vida sexual durante o después del cáncer de mama? Y ¿En qué aspectos puede afectar, a la vida sexual de una mujer, tener o haber tenido cáncer de mama? 

La mayoría de los estudios muestra que un porcentaje alto de mujeres tienen problemas sexuales después del cáncer de mama. Sin embargo, estos problemas son fácilmente detectables y tienen solución.

Por lo general, es probable que durante el tratamiento las relaciones sexuales disminuyan o incluso desaparezcan, si bien, no tiene por qué ser siempre así. Una vez ha pasado todo, lo habitual es ir retomando las relaciones sexuales poco a poco.

En primer lugar, es importante conocer las consecuencias del tratamiento, ya que algunos fármacos que se usan para tratar el cáncer de mama pueden interferir negativamente en la sexualidad, provocando pérdida de lubricación y elasticidad vaginal, y dando lugar a dolor en el coito. Del mismo modo, sucede con la quimioterapia. Pero esto se puede solucionar con el uso de lubricantes íntimos.

El cansancio asociado a la enfermedad, el dolor y el malestar general, pueden disminuir el deseo sexual. Lo mismo sucede con las consecuencias psicológicas de la enfermedad como el estrés y la depresión.

A nivel emocional, el cáncer también influye en las relaciones sexuales. Por ejemplo, la mujer puede mostrar rechazo al contacto físico. Es muy habitual que ello esté relacionado con una pérdida de autoestima, debido al deterioro de la imagen de sí misma (a menudo se sienten menos atractivas).

Sin embargo, por encima de todos estos posibles inconvenientes, es posible continuar con una vida sexual activa. Lo principal es la buena disposición de la mujer para enfrentarse a ello, así como saber pedir ayuda para identificar y solucionar los problemas.

Cada mujer vive su sexualidad de manera diferente y esta puede verse alterada o no, en mayor o menor medida. Si se trata de una mujer que antes del cáncer mantenía relaciones sexuales frecuentes y saludables, es más probable que su sexualidad se vea menos afectada por el cáncer de mama.

Por otro lado, la autoestima de la mujer antes del cáncer, la relación con su propio cuerpo y la relación de pareja, son aspectos que influyen bastante. Para algunas mujeres que han sufrido la extirpación de uno o ambos senos, puede ser muy difícil volver a verse desnudas, cuanto más mostrarse ante otra persona.

Disponer de una pareja de confianza, que ofrezca su apoyo para que la vida sexual continúe durante y después del cáncer, siempre es positivo. Poder hablar de sus sentimientos y preocupaciones con esa persona ayudará a normalizar las relaciones. La comunicación es muy importante porque a veces ninguno de los dos miembros de la relación toma la iniciativa por miedo a que el otro no esté preparado. Es posible que, durante el tratamiento, la mujer esté más cerrada a practicar el coito, sin embargo, caricias, masajes y besos pueden ayudar a mantener un clima de intimidad y a que la mujer se sienta amada.

Por el contrario, si no existe una pareja estable con quien haya complicidad, es más probable que la mujer tenga dificultades para entablar nuevas relaciones por temor al rechazo.

En cuanto a las medidas de protección para las relaciones sexuales, hay que tener en cuenta que es necesario el uso del preservativo, pues algunos restos de la quimioterapia se expulsan por las secreciones vaginales. Además, durante el tratamiento es importante evitar que se produzca un embarazo.

Puede suceder que, tras haber dejado de lado las relaciones sexuales durante el tratamiento, los primeros intentos sean complicados, pues cuando se viven experiencias tan estresantes y traumáticas como puede ser el cáncer de mama, la tensión con que se enfrenta dicho momento puede resultar muy negativa. Es posible que la mujer sienta molestias e incluso dolor, no solo debido a la sequedad vaginal, generada por el tratamiento, sino a la propia tensión muscular de todo el cuerpo (incluidos los músculos vaginales). Por ello es necesario que la mujer llegue al coito muy relajada.

Cada mujer es diferente, por lo que la vuelta a la actividad sexual después del cáncer depende de muchos factores. Algunas mujeres no abandonan prácticamente su sexualidad durante este periodo, mientras otras necesitan un tiempo para recuperarse. Lo importante es buscar la ayuda necesaria y no renunciar a las relaciones sexuales.