Mira tu vulva

Publicado el Lunes, 08 Diciembre 2014

Le pregunté cómo era su vulva. Ella me respondió: “sé que desprende calor, es como si hubiera fuego ahí abajo… parece tan sonrosada, como si fuera un poco tímida… y su olor, ese perfume natural que desprende, es tan intenso y único… pero no soy capaz de observarla de frente, ver sus cambios con el tiempo, con la excitación… está tan escondida que se hace tan extraño y complicado mirarla…”.

Y yo le dije: “¡No tengas miedo coge un espejo y mira tu vulva!”. ¡Y os lo digo a todas! ¿Por qué? Pues porque no existe otra parte del cuerpo femenino con mayor tabú. ¿Os habéis preguntado por qué casi nunca se habla de vulvas? Seguro que habréis escuchado muy pocas veces usar la palabra “vulva”. ¿Pero qué es lo que tiene de malo que parece que siempre se ha tratado con tanto pudor y vergüenza?

Existe una gran incultura y muchos mitos alrededor de la vulva. A menudo se confunde con la vagina y pocas personas saben qué partes la componen: el monte de venus (que es esa especie de almohadilla que a partir de la pubertad se suele cubrir de pelo), los labios mayores y menores, el clítoris, el orificio de la uretra (por donde se orina) y la entrada de la vagina.

Pero ¿sabéis cómo es definida la vulva por la Real Academia Española?: “partes que rodean y constituyen la abertura externa de la vagina”. ¿Cómo la definirías tú? Yo desde luego no creo que sea por casualidad que esta definición de la RAE gire alrededor de la vagina, elemento genital femenino primordial de la cultura patriarcal. Una definición que se olvida de que en la vulva se encuentra el clítoris, un elemento mucho más importante en la sexualidad de la mujer que la vagina.

Cuando se habla de la vulva suele ser para desprestigiarla, que si consejos para mantener la higiene, para que tenga buen olor… Nunca he visto un artículo que diga cómo mantener tu pene limpio y oloroso, pero de esos que hablan de la importancia de la higiene de la vulva ya he visto unos cuantos. Parece como si hubiera que estar lavándosela continuamente y perfumándola.

Además, mientras al pene se le ha dado siempre un sentido de virilidad y de poder, a la vulva se la ignora. No se le dice a las niñas toma un espejito y mira tu vulva, observa cómo es, ni se enumeran sus partes con sus nombres. Las niñas crecen sin saber muy bien lo que tienen entre sus piernas, y a veces asociándolo con algo misterioso, o incluso sucio.

Los hombres pueden ver fácilmente su pene y sus testículos, todo está a la vista. Desde pequeños crecen mirándose continuamente ahí abajo. También ven los cambios que se producen cuando están excitados, saben cómo responde esta zona de su cuerpo a la erección y al orgasmo, consiguen observar esto muy fácilmente.

Sin embargo, para ellas es más difícil… como mucho pueden ver las vulvas que aparecen en las películas porno. Éstas son prácticamente todas iguales, totalmente depiladas, con unos labios pequeños y bien perfilados. Nunca son vulvas como la que podría tener cualquier mujer: vulvas cotidianas, de mujeres que han parido, que pueden tener los labios menores sobresaliendo de los mayores, vulvas con sus labios mayores y el monte de venus cubiertos de vello, vulvas con clítoris grandes o pequeños, vulvas oscuras, claras, con distintos matices o tonos de piel, vulvas de mujeres de todas las edades…

Como podéis imaginar existe una enorme diversidad de vulvas. Para muestra os dejo este enlace del proyecto de Jamie McCartney, consistente en un muro de vulvas de yeso. Con su obra, compuesta de cuatrocientos moldes de yeso de vulvas de distintas mujeres, el escultor pretende cambiar la imagen sobre el cuerpo femenino a través del arte y combatir el hecho de que para muchas mujeres el aspecto de sus genitales suponga una fuente de ansiedad, así como el aumento en los últimos años de cirugías estéticas labiales.

 

http://www.greatwallofvagina.co.uk/great-wall-vagina-panel-1-0

Finalmente una reflexión: es cierto que el hecho de que la vulva esté tan escondida hace difícil observársela una misma, necesitando para ello de un espejo y, además, hay que tocarse para retirar los labios mayores y menores. Éste puede ser un motivo para que exista tanto desconocimiento, pero probablemente no el único, ¿verdad?

Sea como sea, no lo olvides: si tienes vulva mírala y, sobre todo, ¡admírala!

 

 

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