Hombres con braguitas

Publicado el Jueves, 15 Enero 2015

Nunca imaginé que escribir sobre hombres que practican cross-dressing (CD), daría lugar a tantos comentarios ni que decenas de ellos me escribirían, e incluso algunas de sus esposas. Parece que el tema interesa, que es una práctica más común de lo que la gente piensa y, sobre todo, que causa preocupación y sentimientos de culpabilidad por el tabú que supone.

Aunque se dice que también existen mujeres que practican CD, aparentemente no es tan habitual o quizá es tan cotidiano que pasa desapercibido, ya que las normas sociales no son tan rígidas en cuanto a que las mujeres usen ropa considerada masculina. Sea como sea, aquí voy a hablar únicamente de hombres, no por hacer de menos a las mujeres, sino porque aún no he tenido el placer de conocer a ninguna mujer que lleve a cabo esta práctica de un modo similar al de ellos. 

He comprobado que estos hombres suelen escoger un nombre femenino para identificarse cuando adoptan el rol de mujer al travestirse, y también que se refieren a sí mismos siempre en femenino cuando hablan de esta práctica. Yo voy a hablar en masculino todo el tiempo para no confundir más las cosas.

Ser cross-dresser es difícil de definir y eso queda patente en las diferentes historias que ellos mismos me han ido contando. Generalmente comenzaron desde pequeños poniéndose a escondidas la ropa de su madre o su hermana. Después, siendo adultos, pasaron a usar lencería de sus esposas en la intimidad. Algunos dan el paso de comprarse braguitaspantys o incluso vestidos, pelucas, tacones y otros complementos. Parece que para estos hombres, verse ante el espejo a solas como si fueran mujeres, les resulta muy excitante y les produce un enorme placer sexual.

Algunos lo llevan totalmente en secreto, otros lo comparten con su pareja. Hay los que contactan con otros CD y se reúnen e incluso salen arreglados completamente como mujeres.

En cuanto a la orientación sexual, existe de todo también. Algunos dicen que no sienten ningún tipo de atracción por otros hombres, hay quien afirma ser heterosexual pero sentir gran deseo de tener relaciones sexuales con un hombre que le haga sentirse mujer, otros disfrutan plenamente de adoptar un papel (supuestamente) femenino en la cama, y alguno se define como bisexual.

Parece que el punto común de todas estas historias, se encuentra en el hecho de disfrutar adoptando un rol femenino a través de ropas y complementos considerados de mujeres.

En contra de lo que pueda parecer, muchos de estos hombres afirman llevar una vida social de lo más cotidiana, donde ejercen un papel que ellos denominan como totalmente masculino. Algunos dicen necesitar del CD para huir de ese rol en el que a diario se les exige comportarse como manda el estereotipo de macho: con agresividad, dando órdenes en el trabajo, asumiendo un papel activo… De manera que vestirse de mujer les da libertad para explorar su feminidad, o mejor dicho, aquellas características de la personalidad que se asumen como femeninas (dulzura, delicadeza, coquetería…). Y es aquí donde yo me pregunto si simplemente se trata de dar rienda suelta a aspectos de su personalidad, que no han podido desarrollar, porque los estereotipos de género marcan lo que se espera de las mujeres y lo que se espera de los hombres, y eso nos lo va enseñando esta sociedad desde que nacemos.

Como decía, los hombres que practican CD suelen presentar muchos sentimientos de culpabilidad, vergüenza, temor a ser descubiertos, y gran malestar. Generalmente intentan deshacerse de la ropa que van acumulando pero vuelven a caer con el tiempo.

Por otro lado, si están casados se les plantea el dilema de decírselo a sus esposas. Esto puede dar lugar a muy diferentes resultados. Dado el tabú que supone, es difícil que en un primer momento ella pueda entenderlo. Cuando alguno de estos hombres me pregunta cómo decírselo a su mujer yo suelo decirles que deben tener paciencia, es importante que les ofrezcan información adecuada sobre el tema para que puedan ir deshaciéndose, poco a poco, de ideas preconcebidas equivocadas. Por ejemplo, algunos temen que su mujer piense que es homosexual. Otros en cambio me cuentan que su pareja se lo tomó muy bien, que lo acepta y puede compartirlo con ella sin problema. Aunque esto es complicado ya que depende mucho de cada persona, y de la propia relación de pareja, pero sobre todo porque existen muchos prejuicios. Suelo decirles que cuando hay amor, información y paciencia, todo es posible.

Muchos me han contado sobre su afición a hacerse fotos con ropa íntima femenina, o sus temores a la hora de salir de compras, su inmenso placer a que otros hombres los vean como mujeres, su deleite en cada detalle cuando se arreglan… Algunos disfrutan enormemente saliendo a la calle vestidos de mujer y pasando inadvertidos, yendo a discotecas, bares, o saliendo de compras solos o acompañados por otros CD.

Como veréis existe una enorme diversidad en todos los aspectos del ser humano, y aunque a veces no es fácil llegar a comprender lo que no vivimos en nuestras propias carnes, todas las personas merecen respeto por igual para vivir su sexualidad y su género con libertad.

Yo me quedo con una frase que me dijo uno de mis CD: “qué bueno sería que no existieran fronteras entre lo masculino y lo femenino”. Y añado: qué bueno sería que simplemente no existiera lo masculino y lo femenino y que todas las personas pudiéramos vivirnos sin limitaciones. Pero entonces me planteo lo que otro de mis CD me decía sobre lo importante que era para él transgredir la norma social, el morbo y placer que le supone esto. Y en ese punto me pregunto si al evolucionar la sociedad, dejaría de ser tan excitante esta práctica para muchos de ellos. ¿Los liberaría de la culpa o acabaría con la diversión?

 

 

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